Género en Patacamaya
Durante la semana del 26 de Abril al 4 de Mayo llevamos a cabo un trabajo de campo con la finalidad de elaborar una línea de base o punto de partida que nos permitiera entender las relaciones de género en siete comunidades del municipio de Patacamaya, en el departamento de la Paz.
A partir de analizar unas variables de estudio y de la construcción de unos indicadores, elaboramos un perfil de encuestas para que contestaran los/las futuros/as beneficiarios/as. Además, se realizaron una serie de dinámicas y entrevistas a grupos focales que nos facilitaron la obtención de mayores insumos para el análisis final. Las principales conclusiones a las que llegamos, fueron las siguientes:
La escasa participación de las mujeres en la toma de decisiones en cuanto a los aspectos productivos y en las cuestiones de riego se constituye como unos de los principales obstáculos para el ejercicio pleno de sus derechos en igualdad de condiciones. Factores como la escasa educación y capacitación que se recibe en el ámbito rural y la sobrecarga de trabajo por asumir la totalidad de las labores reproductivas (cuidado de los hijos/as, ancianos/as, limpieza del hogar, lavado de ropa, etc) influyen en esta situación de desigualdad con respecto a la posición que ocupan los hombres. Paralelamente, la ausencia de cualquier tipo de tejido asociativo y de organizaciones en las siete comunidades de estudio repercute en los espacios donde las mujeres pueden expresar sus necesidades e intereses. El objetivo de la línea base y, como consiguiente, el programa integral que se pretende diseñar en esta región, persigue el fomento de la capacidad organizativa de las mujeres, aumentar su liderazgo y toma de decisiones en cuanto a los recursos y beneficios del proyecto y en la comunidad y muy especialmente incide en un cambio de actitud por parte de los hombres en el reparto de las tareas reproductivas; esto permitirá que las mujeres puedan dedicar parte de su tiempo a otras tareas formativas y que las empodere y fortalezca, mejorando su posición en las comunidades y en sus propias vidas.
En cuanto a las dificultades con las que nos encontramos durante el trabajo de campo fueron, en ocasiones, no poder contar con la presencia de un número representativo de mujeres puesto que, como es sabido dentro de la cultura aymara las mujeres permanecen en un segundo plano como observadoras apoyando a sus esposos, lo que repercutió en algunos resultados. Por otro lado, pudimos observar la situación de desventaja que tienen las mujeres solteras en cuanto a la herencia y decisión sobre la tierra. Varios testimonios corroboran la dificultad que arrastran ya que no se las considera como pertenecientes a la lista por lo que no pueden beneficiarse del presupuesto comunal ni opinar acerca de las cuestiones de la comunidad.
Sin embargo, una de las sorpresas que nos llevamos fueron los testimonios de dos comunarios muy conscientes acerca del papel de conciliación y apoyo mutuo que podrían cumplir al lado de sus esposas como medio para obtener resultados más productivos en sus familias con la participación activa de ellos en las labores domésticas y ejerciendo un verdadero Chachawarmi o complementariedad entre hombres y mujeres. Tenemos esperanza de que este proyecto pueda servir para mejorar la situación y posición de las mujeres dentro del espacio público y privado y aporte beneficios a sus familias y por ende a todas las comunidades.



